El grito Eduard Munch

El grito Eduard Munch, uno de esos cuadros que no se explican

Un ejercicio mental extremo es imaginar el infinito, la ausencia de limites supera nuestra capacidad mental. El infinito sobrepasa la frontera del entendimiento, sobrepasa al mismo concepto de frontera ya que sin límite no hay frontera, pero aun es más extremo imaginar la no existencia, el simple hecho de imaginar implica estar vivo. ¿Como es no estar?, la propia pregunta está mal formulada, en la muerte no se conjuga el verbo ser………

Cuando era pequeño pensaba en la muerte como un estado imposible, horrible, no por el castigo eterno o infinito y la existencia del infierno, si, yo aun oí nombrar el infierno, si no por la ausencia absoluta, el no ser. Ahora estoy pensado, existo, ¿como es el no existir?, el no existir no tiene como, en el no existir no hay nada ni siquiera es posible ser consciente de no existir. Me recuerdo algunas veces con la cabeza debajo de las sábanas, lo más a oscuras posible y aguantando la respiración, intentando estar muerto durante un instante, era imposible, era consciente de que intentaba dejar de respirar, en el caso de estar muerto simplemente no podría ser consciente.

Ante el horrible pensamiento de la no existencia, del no pensamiento, solo me quedaba el negarlo, no era una negación forzada, era una negación lógica, no era posible no existir, si noexistías ¿donde estabas?, ¿que hacías?. El mundo comenzó cuando yo nací y yo no moriría nunca. Un día mi madre me contó que un anciano de la calle había muerto, para mi no había muerto una persona, había muerto un personaje de mi mundo, una especie de figurante de mi historia que salia del escenario, en realidad el resto de la gente no existían de verdad.

A medida que pasó el tiempo, fui comprendiendo que yo era como el resto de la gente, estaba hecho de lo mismo. El resto se moría y si yo era como el resto lo mas terrible, yo también moriría.

Anuncios