Las cuatro partes del partido:

Primera parte.
Sonora pitada al himno de España, bronca monumental al espíritu deportivo y a los símbolos ajenos. El respeto que se demanda a lo que se considera propio como es habitual no se aplica a lo ajeno, esto es algo muy español eso nos une. La manía de tener que estar constantemente marcando las diferencias con el resto es una característica de los países pequeños, los países en mayúsculas lo son sin permiso ni publicidad, pero de esos hay pocos. La simpatía entre lo catalán y lo vasco, históricamente bastante reciente por cierto, nace de que “El enemigo de tu enemigo es mi amigo” una triste pero común unión que dice bastante poco bueno tanto de los enemigos como de los amigos.
La pitada en realidad forma parte de los ritos del grupo, es la parte bronca y áspera de la liturgia del forofo y es tan contagiosa y simple como un bostezo. El forofo tiene unos rituales que lo legitiman como tal y tampoco se puede abundar más en ello ya que si no los campos de fútbol tendrían una tercera parte de los espectadores, lo triste es que profesionales que están fuera de esa dinámica no pongan ni un pero al desprecio a lo ajeno, me refiero a TV3, estoy seguro que si se estuviese pitando el himno de burkina faso, se hablaría de racismo, intolerancia y falta de respeto, pero el ninguneo de cualquier símbolo Español supongo que entra dentro del libro de estilo de TV3 y por eso no causa ninguna reacción negativa. Una pena para la que creo que es la mejor televisión pública de España o Celtiberia para no ofender a nadie.

Segunda parte.
El Athletic presenta el partido de la única manera que le es posible, con fuerza, recurre a al manual del fútbol vasco, a la tradición británica de presión, asfixia y balón arriba. El gol llegó como resultado de un corner por lo tanto de una ejecución muy a la británica. A propósito, a la británica juegan todas las naciones británicas menos la más importante de ellas, Inglaterra, esta se ha europeizado para conquistar Europa. Al barça el peor juego que se le puede presentar es este y fue el mayor acierto del Athletic, el juego siguió por este camino hasta que Touré Yayá realizó la mejor jugada de la final.

Tercera parte.
El Barcelona comienza a reconocerse a si mismo. Este año ha sido la culminación de una forma de entender el fútbol que ya tiene marca. El Barcelona hace tiempo que ha quitado al Ajax la marca del fútbol total, Cruyff trajo la arrogancia de jugar bien y ganar, este año el Barça atropella a los rivales que solo pueden esperar un día malo, falta de puntería o que el exceso de preciosismo les permita tener una oportunidad de seguir en el partido. El mítico estilo de ataque ahora tiene como añadido un componente letal, el trabajo. Recuerdo que el último año de Cruyff subieron al equipo lo que se llamó la quinta del mini, De la Peña, Roger, Celades, Toni Velamazán…. En un partido contra el Betis el barça ganó 1 – 5 con 11 jugadores de la cantera tantos como presume tener el Bilbao, esos jugadores combinaban de memoria, los actuales también lo hacen pero tienen algo que también era exclusivo del Athletic, el orgullo y el trabajo.

Cuarta parte.
Dicen que escuchar cantar a los aficionados del Liverpool el “Never walk alone” es un espectáculo estremecedor, ver corear el nombre de un equipo después de perder 4 -1 es un espectáculo del mismo calibre. Ahí debió quedar la demostración de orgullo por una camiseta, homenajear a los jugadores al día siguiente de perder es más una tortura y un castigo que un homenaje. ¿Como se puede sentir un profesional que no ha podido estar a la altura de su afición? El Athletic lleva demasiado tiempo apartado de la élite, celebra las derrotas. Espero que vuelva pronto el Athletic que recuerdo de pequeño.

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