Una de las definiciones más usadas para describir al hombre es que es un animal racional, y por supuesto es cierta ya que nos distinguimos de los demás animales por nuestra capacidad para razonar, sacar conclusiones, abstraer que es un equivalente a pensar en general y no en particular, pero también podríamos decir que somos un animal musical, o un animal hablador, o un animal artístico o que somos un animal o peor que animales.

Hay una diferencia importante con otros homo, o por lo menos suponemos una diferencia, somos un animal emocional y simbólico. La diferencia cerebral más importante con los nearthentales, homos que tenían un cerebro más grande que nosotros es que ellos eran incapaces de desarrollar símbolos, no construyeron figuras, ni collares, enterraban a sus muertos sin adornos ni que le pertenecieron en vida objetos . Quizás por eso se extinguieron, no se puede decir que nosotros seamos mejores, ya que los nearthentales existieron durante más o menos 500.000 años y nosotros llevamos 150.000 pero durante el periodo que nuestros antepasados convivieron con ellos, nuestros abuelos sobrevivieron.

¿Para que sirve el símbolo?
Mediante el símbolo somos capaces de sustituir un concepto, de hacer alegorías, de generar una emoción y si esta emoción es potente esta es al mejor gasolina para un cuerpo, la reflexión intelectual es normalmente débil, o fácilmente desdibujable, necesita de un esfuerzo y de no perder el hilo que nos lleva al razonamiento, sin embargo la emoción es adrenalítica, inmediata, impermeable a la razón, por lo memos inicialmente y mediante ella podemos conseguir lo mejor o lo peor.

La creación de la emoción es un arte, en manos de artistas o una ciencia en manos de publicistas u otros profesionales de la propaganda. Joseph Goebbels fue uno de los más famosos propagandistas por lo tanto un generador de emociones, un exaltador de masas. El siguiente vídeo es estremecedor, a mitad de la guerra Alemania empezó a sufrir bombardeos y la moral del pueblo empezaba a decaer, conocedor del poder de la moral de victoria en la guerra, Goebbels preparo un discurso en el palacio de deportes de Berlin, cuando el climax empezó a subir, el discurso se transformó en un acto religioso pagano, los espectadores borrachos de patriotismo y exaltación levantaban sus brazos y parecían dispuestos a la muerte por la victoria. Al final del discurso Goebbels bramó como un trueno “Y ahora, pueblo, levántate y desata la tormenta“. Este es un ejemplo de uso de la emoción con fines destructivos, en eso los nazis eran maestros, nunca pusieron limite al uso perverso de la emoción.

En el lado opuesto Wiston Churchill también fue un gran generador de emociones, gran orador, de el se recuerda la famosa cita “sangre sudor y lágrimas“, es menos conocida la puesta en escena del encuentro con Franklin D. Roosevelt para que este entrase en la guerra contra Alemania, pero todo se centró en la utilización del símbolo y la emoción. Oraciones que se cantan en las misas británicas e estadounidenses, apelar a los valores comunes, a la historia común. Cuentan una anécdota sobre la estancia de Churchill en la casa blanca, tras la cena, Churchill decidió darse un baño pero olvidó cerrar la puerta del cuarto de baño, Rossevelt entró en el sin saber que su anfitrión se encontraba dentro, al verse sorprendido en el baño, el primer ministro inglés se levanto desnudo y dijo, “como puede ver, presidente, el primer ministro de su majestad no tiene nada que ocultarle“. Un maestro Churchill, un político, no un experto en sondeos de opinión.

En la última final de la Champions league Josep Guardiola hizo preparar un vídeo que no trataba sobre la táctica a seguir o que aspectos técnicos se debían tener en cuenta para derrotar al Manchester united, seguramente este material ya se pasó en su momento, el vídeo era una mezcla de la película gladiator e imágenes de triunfo y sufrimiento de los jugadores del Barcelona durante el año de competición. El corto fue un ataque al corazón del futbolista, a la emoción, en este caso a la épica, a la voluntad de ser eternos, de conseguir algo grande, emociones más tipicamente masculinas. Mediante símbolos y sin palabras consiguió que algunos jugadores llorasen. No está claro que el famoso vídeo consiguiese hacer ganar al final, pero en todo caso no la hizo perder.

Si alguna vez, necesitáis algo de alguien, queréis conseguir algo que razonablemente no es posible o poco probable, buscad la emoción en lugar de la razón, es un seguro de éxito. Ahora cuidado, con la emoción es muy fácil manipular, pero esta táctica de debe emplearse con cuidado y respeto.

Dentro vídeo.

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