Agonía en el jadin de Paul Gauguin

Agonía en el jadin de Paul Gauguin

Mientras escribía mi anterior post en el noticiario de TVE2 se mostraron las imágenes de la joven iraní asesinada en una manifestación. Se comentaba en la noticia que esa chica ya se había convertido en uno de los iconos de las revueltas postelectorales, dudo de que esa fuese su intención, y que seguramente formará parte de las imágenes que marcarán o servirán para ilustrar acontecimientos importantes, imágenes que por su contundencia  muestran nuestro lado más macabro y nos avergonzaron como hombres.

La niña quemada por napalm en la guerra del Vietnan.

EL padre y el hijo palestinos atrapados por el fuego cruzado.

La chica iraní que acompaño a su padre y acabó asesinada por algún fanático proguvernamental.

Imágenes terribles y que a pesar de su fuerza no han conseguido parar las injusticias que han ilustrado, podríamos recopilar muchas de ellas donde solo cambia el cuerpo que sufre, o al que se le hace sufrir sin sentido ni objetivo, o por lo menos sin un objetivo que se pueda explicar y seguir sintiéndose digno de ser respetado.

De la imagen de la joven iraní lo que más me ha impresionado es la mirada.

Cuando la persona ha perdido las fuerzas de hablar ole le queda la mirada y parece que con ella intentan decirnos algo que no no pueden decir de otra manera. La mirada humana es muy diferente de la de otros animales.

Cuando los romanos morían se les ponía debajo de la lengua una moneda, con ella debían pagar a caronte el barquero que les ayudaría a cruzar el río que solo pueden cruzar los muertos, el que separa a los vivos de los muertos. La mirada de Neda es la mirada desde la mitad del río ya consciente de que la orilla de los vivos no se volverá a pisar y que aun no está en la de los muertos. Es una mirada intermedia del agotamiento, del ¿por que a mi? del saberse muriendo y no poder ni decirlo. Seguramente lo que acabo de escribir no es capaz ni de acercarse a lo que estaba viviendo Neda , pero su mirada nos acerca a ella y a nosotros, a lo terrible de vivir sin conocer si hoy es el último día,  lo terrible de morir cuando alguien te esperaba a cenar. Mucho mejor que yo lo dice Silvio Rodiguez en su canción Causas y azares.

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé, madre mía
si me espera la paz o el espanto;
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.

He visto la mirada agónica, la mirada del final otras veces en gente que quise, seguramente volveré a verla y puede que algún dia yo sea el que mire así por última vez,  espero encontar en esa ocasión otros ojos acompañandome al otro lado de mi mirada.

La reconstrucción del autralopithecus y su mirada humana

La reconstrucción del autralopithecus y su mirada humana

La mirada es un signo humano, los animales ven pero nosotros miramos y quizas empazamos a mirar hace varios millones de años, en esas miradas esta todo el registro de lo humano.

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