deprisa-deprisa

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El cine español tuvo con los quinquis su versión autóctona del cine del cine de delincuentes juveniles, en el cine americano el equivalente de mayor nivel seria la ley de la calle y más cercana a la realidad española seria la película brasileña ciudad de Dios. Durante los finales de los 70 y los 80 del pasado siglo este cine retrató las aventuras de nuestros delincuentes autóctonos. Tras la transición el cine español se liberó con prisa de los años en los que la censura cuidaba lo que podían ver los españolitos como si estos fueran niños. Cuando lo prohibido deja de serlo la tendencia es llenarse, atiborrarse de todo aquello que se prohibió, es casi obligado recuperar todo ese tiempo en el cual no pudimos elegir. El cine de aquella época recuperó el tiempo con lo que se llamó cine “S” o del destape, se mostró en las pantallas toda la piel que quedó oculta durante tanto tiempo. El sexo no fue lo único censurado durante el franquismo, aun más que el lo fueron los problemas sociales, la pobreza, el abandono por parte del estado, la intención moralizante de la censura también impidió que cualquier personaje no ejemplar llegase al final de la película sin su merecido castigo y sin ser condenado al fuego eterno. Las películas de quinquis rompieron con todos las prohibiciones que se impusieron durante el franquismo, una película de quinquis reglamentaria debía tener sexo, alguna mujer caía en brazos del pícaro delincuente mostrando en el proceso de rendición toda la piel posible. La película debía retratar, de la forma más efectista y simplista posible el mundo abandonado donde se crió el quinqui como resultado de ese abandono el quinqui merece el perdón y pasa a ser un simpático outsider con afición al atraco de bancos, robo de bolsos y conducción de algún seat ajeno. El guión de estas películas no solía ser excesivamente brillante pero tampoco nadie lo esperaba, era ese tipo de cine de entretenimiento y juvenil con una particularidad que lo hace casi único los quinquis se interpretan a si mismos. Lo directores más destacados fueron José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, estos dos “de la” dirigieron las películas más exitosas del subgénero.

Perros Callejeros

La película más famosa del género obra de José Antonio de la Loma, el protagonista es un delincuente, “el torete” e interpreta a el más famoso si cabe “el vaquilla” entre jóvenes bovinos anda el juego. En esta escena se muestra la santísima trinidad de las persecuciones de los primeros ochenta los seat 124, 131 y 132 todo ello con la mítica canción de los chunguitos “dame veneno”.

En esta secuencia otro de los ganchos de las peliculas de quinquis, el sexo, en ella aparece la striper de culto Christa Leem, merece la pena buscar en youtube uno de sus “espectáculos”, nada tienen que ver con un striptesases de la típica despedida de soltera, esta mujer llego a ser considerada una artista del striptesase.

El pico


Del otro director más prolífico, al contrario que en perros callejeros los actores son en su mayor parte profesionales y se sitúa en Madrid en lugar que en Barcelona. La película muestra un peligro que fue al final mayor que el de la policía, la droga, un juego en aquella época que se acabo llevando por delante a muchos de los quinquis que sobrevivieron a la policía o a la cárcel.

Deprisa deprisa

Para mi la mejor pelicula del genero, dirigida por Carlos Saura. En ella se pasa por alto la mayoria de los tópicos estéticos del cine quinqui la mirada de Saura es menos partidista, los quinquis no se juzgan se muestran y cada uno daca sus conclusiones.

El inicio de deprisa, deprisa. Los actores al igual que en perros callejeros eran delincuentes o procedían de los mismos barrios que ellos, todos viven aunque en diferentes circunstancias. El arranque la la película ya muestra el enfoque particular de Carlos Saura sobre el tema. Merece la pena verla, quizás en vuestra biblioteca encontréis el DVD, deprisa deprisa.

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