pulpo a feira el marisco de la galicia interior

pulpo a feira el marisco de la galicia interior

Ingredientes

  • 2 Kg de pulpo congelado
  • Aceite de oliva virgen
  • Pimentón
  • Sal

La razón de comprar pulpo congelado es que el proceso de congelación rompe las fibras de su carne y la hace mucho más tierna. Cuando no existían congeladores se ablandaba el pulpo golpeándolo contra una superficie dura, de ahí venia la expresión “te va ha caer la del pulpo”.

Preparación

Se retira el pulpo congelado el día antes.

Se pone hervir agua y con un poco de laurel, cuando esta hierva, se sumerge y se retira el pulpo 3 veces, la finalidad de este proceso es que la piel del pulpo se adapte a la temperatura del agua y no se desprenda. Finalmente se deja hervir el pulpo unos 25 o 30 minutos, pasado este tiempo se deja en reposo unos 10 o 15 minutos, este último paso es el que acabará dejando el pulpo en su punto de cocción. El pulpo no debe quedar ni duro ni demasiado blando, el punto seria el equivalente al punto de la pasta.

Una vez cocido el pulpo se corta en rodajas con unas tijeras y sobe el se espolvorea sobre el al gusto, pimentón, sal y aceite. Se sirve caliente.

Tan delicioso o más que el pulpo es mojar el pan en la salsa. El pulpo es preferible acompañarlo con vino joven, la tradición recomienda no acompañarlo con agua y beber leche nos ayudará a digerirlo, ya que es alimento de digestión larga. Es habitual acompañar el pulpo patatas hervidas o también llamados “cachelos” pero en las ferias lo más habitual es acompañarlo simplemente con pan.

Historia y curiosidades

En el gallego normativo el nombre correcto de este plato seria “polvo a feira” pero en el sur de Lugo y el Bierzo, zonas de gran tradición “pulpería” no se emplea polvo para denominar al pulpo.

Durante las ferias de ganado se concentraban en las ferias aldeanos para comprar o vender ganado, productos del campo o comprar aceite, azúcar, sal y otros productos a los que no tenían fácil acceso. El trayecto al pueblo donde se celebraba la feria se realizaba habitualmente andando o en bestias e ir a la feria significaba casi con seguridad volver de noche ya que los trayectos llevaban varias horas por lo que los compradores y vendedores se quedaban a comer cerca de la feria o en casa de algún pariente. Los que se quedaban cerca del recinto de la feria podían comer este animal del que se aprovecha todo y que es de fácil elaboración. Las “pulpeiras” cocían el pulpo en sus calderos de cobre, mucho más ligeros de transportar que los de hierro y servían el pulpo en platos de madera ya que estos no se rompían, una vez disponía del plato de pulpo el comensal se sentaba a comerlo en algún mesón cercano donde se le servía el vino, el pan y en algunos casos el café, producto de lujo por aquella época. El caldero de cobre añade al pulpo un sabor especial, imposible de conseguir con otros recipientes.

Pulpeiro cortando pulpo

Pulpeiro cortando pulpo

Si tenéis ocasión acudid a alguna de estas ferias, ya no compran ni venden animales pero aún o mejor dicho solo queda de ellas el “pulpo a feira”. Recuerdo haber ido a alguna de las últimas ferias de ganado con mi abuelo, el quería vender una vaca y caminamos 3 horas por la montaña hasta llegar a la feria, en ella había burros, vacas, terneros, miel, pulpo pero también familiares y amigos de otras aldeas que no se veían de forma habitual y poder compartir con ellos un vaso de vino unas risas o unas penas. La feria y también los entierros eran eventos en los que servían para mantener un contacto que antes del teléfono era mucho más distanciado en el tiempo. Nada queda de eso solo sobrevive el pulpo y las hijas de algunas de las “pulperías”, en mí sobrevive el recuerdo de ese día con mi abuelo, día que evoca otros días en los que mi abuelo me trasladaba a unos tiempos donde vivir era mucho más difícil pero también mucho mas alegre.

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