Antonio Machado ligero antes de partir solo y ligero de equipaje

Antonio Machado ligero antes de partir solo y ligero de equipaje

Y dijo el hombre anónimo:

“Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valentía para cambiar las que se pueden cambiar y sabiduría para ver la diferencia entre las que se pueden cambiar y las que no.”

Durante la temporada que estudie contabilidad, desde los 11 a los 13 años, nuestro director, un hombre con cara sabia y seria, nos explico la diferencia entre un valor mobiliario y otro inmobiliario. No se trataba del valor de un mueble si no de posesiones que no se pueden mover: como casas, pisos, terrenos y valores que se pueden mover: todo lo que no esta sujeto al terreno. Resulta que mi viejo y quizás ya muerto profesor se olvidó de los valores que no tienen precio y que no podemos mover y los que podríamos lanzar por la ventana de nuestra vida y amontonamos por toda la casa llenándonos los pocos metros cuadrados que tenemos e impidiéndonos caminar por ella sin tropezarnos. Quizás no nos lo dijo por que el a pesar de su sabiduría no conocía la respuesta, o es posible que pensase que teníamos por delante toda una vida para poder responder a esta pregunta y en todo caso, ¿para que queríamos la vida si no?.

Y dijo el poeta:

“y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo como los hijos de la mar.”

Antonio Machado

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