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7 de febrero. El viento diluyó las nubes, a otras las empujo hacia otras tierras. El sol solo intuido hasta entonces tuvo vía libre para tocar la tierra. Y como casi siempre sin aviso, sin pedir permiso, el azar nos trajo un día tibio que nos reconcilia sin más con nuestra vida en la tierra, otras veces y también por azar poco agradecida y áspera.
La próxima llegada de la primavera se me hizo evidente y bajé después de muchos meses la ventanilla del coche para que circulase el aire al fin más amable. De vuelta a casa “no past land” de  sonaba en el coche. Mi hija la cantaba en su ingles inventado tal como lo hacia en el verano anterior, donde con la ventanilla bajada y después de la siesta, escuchábamos la misma canción en dirección al parque de Quiroga, en galicia “a past land”.

Ojalá siga el tiempo tibio y nos caliente el año y el ánimo.

No fue así, siguió a tropezones el mal tiempo pero ahora, 6 de marzo, los días son más largos, el sol se prepara para reinar y en los domingos como el de mañana haremos excursiones.

Viva el tiempo tibio y los corazones calientes!

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Barcelona y el mar desde un terrado del carmel

Barcelona y el mar desde un terrado del carmel

El acto cotidiano y continuo de vivir, el mecanismo que nos hace seguir la inercia de el acto iniciado, no nos impide mirar pero si ver que hay alrededor. Subí al terrado a colgar la ropa, subí a finalizar una obligación más de la larga lista de obligaciones de la vida ordenada y cuando colgaba la primera prenda y la prendía al tendedero con la primera pinza miré al lado y vi Barcelona y tras Barcelona el mar y la montaña, no sería sorprendente si no fuera por la extraña nitidez del paisaje y por la luz que hacia visible y clara la ciudad.

EL carmel de barcelona y al fondo las montañas

EL carmel de barcelona y al fondo las montañas

Alguna vez me sorprende la luz, sobretodo en primavera o en otoño, la forma en la que cae la luz me acerca a lo que debía sentir algunos pintores, los pintores pintan luz. La belleza simple e inesperada es un regalo que nos reconcilia con el acto automático de vivir.

Pero muchos miran y pocos ven, la misma luz que me admiró acompañaba la discusión descarnada de un matrimonio que en otra época imagino mucho más amables y cuidados. Y pensé que bajo esa luz, alguien ama, alguien viola, alguien se sincera, otro miente, uno nace, otro muere y algunos tienden la ropa.

Antonio Machado ligero antes de partir solo y ligero de equipaje

Antonio Machado ligero antes de partir solo y ligero de equipaje

Y dijo el hombre anónimo:

“Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valentía para cambiar las que se pueden cambiar y sabiduría para ver la diferencia entre las que se pueden cambiar y las que no.”

Durante la temporada que estudie contabilidad, desde los 11 a los 13 años, nuestro director, un hombre con cara sabia y seria, nos explico la diferencia entre un valor mobiliario y otro inmobiliario. No se trataba del valor de un mueble si no de posesiones que no se pueden mover: como casas, pisos, terrenos y valores que se pueden mover: todo lo que no esta sujeto al terreno. Resulta que mi viejo y quizás ya muerto profesor se olvidó de los valores que no tienen precio y que no podemos mover y los que podríamos lanzar por la ventana de nuestra vida y amontonamos por toda la casa llenándonos los pocos metros cuadrados que tenemos e impidiéndonos caminar por ella sin tropezarnos. Quizás no nos lo dijo por que el a pesar de su sabiduría no conocía la respuesta, o es posible que pensase que teníamos por delante toda una vida para poder responder a esta pregunta y en todo caso, ¿para que queríamos la vida si no?.

Y dijo el poeta:

“y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo como los hijos de la mar.”

Antonio Machado

Jorge Luis Borges en su selva de papel

Jorge Luis Borges en su selva de papel

A menudo nos preguntamos cual es nuestro límite, hasta donde podemos llegar. Estamos bordeando, acercándonos a nuestro límite de una manera más habitual de lo que creemos. La autentica aventura de vivir es ser consciente de que estamos vivos y para ellos debemos alejarnos lo más posible de todos los actos automáticos de las costumbre que nos adormecen y narcotizan. Realmente mientras seguimos vivos todo acto si se vive de manera consciente es una aventura, dentro de aventura también se puede incluir la reflexión consciente.

¿Alguna vez hemos pensado que a nuestro alrededor algo nunca estará a nuestro alcance? pero no como un sueño infantil inalcanzable sino como lo inalcanzable dentro de lo cotidiano. Borges los pensó o quizás los soñó.

Límites

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifonte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias,
una que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.

Esta mañana mientras me dirigía en moto al trabajo pensaba que del camino que recorro cada día habrá un trozo de asfalto sobre el que nunca pasaré, que de quien cruza la calle esta será la primera y última vez que lo vea, que de los que veo habitualmente quizás alguna nuca más volveré a ver, que la palabra que quise decir a quien se la quise decir, de la forma que la quise decir ya nunca será dicha. Todos estos pequeños límites nos descubre lo cotidiano como mágico, tan mágico como que mirando las estrellas estamos viendo el pasado, la luz que escapó de la estrellas hace millones de años de estrellas que ahora quizás no existen.

Vivir a pesar de que ya se ha convertido en una costumbre más en una inercia que seguimos después de haber nacido, vivir está compuesto de trocitos de magia, quizás de tanta magia que mejor obviarla para no acabar ciegos de su brillo.

Borges veía esa magia quizás o a pesar de su ceguera, y disponía mayor milagro aun de la capacidad de buscar y ordenar las palabras que nos revelaban esa magia. Palabras que lucen más habladas por el.

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Hoy inauguro una nueva sección, algún día hasta es posible que las llene de contenido.
Cuerpo y mente… la cocina cumple con esa unión, somos el único animal que cocina, cocinar alimentos nos permitió tener un cerebro capaz de entre otras cosas escribir en blogs. La cocina conjuga una necesidad básica, comer, con un placer refinado o un arte efímero, la cocina. En esta época de incertidumbres podernos combinar el placer con el gasto mínimo, este plato lo consigue.

Procedamos:
Doramos en una sartén 3 dientes de ajo sin necesidad de quitarle la piel. Una vez que estén dorados los retiramos y los majamos con media docena de ramas deperejil. Hervimos el arroz y al final de la cocción añadimos la picada.

Un dato sobre el perejil, contiene 4 veces mas vitamina c que las naranjas, la desventaja es que no se puede hacer zumo. Y hablando de perjil un brindis por Karlos Arguiñano, quizás no sea el mejor coicnaro del mundo pero si el más simpatico y al que muchos le debemos el respeto y la afición por la cocina.

Te voy a decir una cosa...

Te voy a decir una cosa...

He decidido publicar algunas buenas costumbres, si mi legión de lectores no puede esperar las encontraran todas en “El libro de las buenas costumbres

Primera buena costumbre:
Levántese de la cama cada día.

Parece una recomendación a la que el calificativo de estúpida nos serviría solo de entrante, pero, no solo es el mejor de los consejos, si no que malo el día en que no podamos levantarnos de ella.
Si disponéis algún día de una tarde sin planes y sin ganas de salir de casa, os recomiendo “Una historia del bronx” es una película entretenida. Trata de la historia de un niño que vive en el bronx y que traba amistad con un ganster de la zona. Con el tiempo admira a este ganster y cada vez desprecia más a su padre, un simple conductor de autobuses. El padre dándose cuenta de que puede perder, no solo a su hijo, si no también al tipo de persona que estaba intentando ayudar a construir le dijo, a propósito de su admirado ganster algo parecido a esto: “crees que el es un héroe por que la gente le tiene miedo, yo no le tengo miedo, el autentico héroe es el que se levanta cada día a las 6 de la mañana para ganar unos pocos dolares”. De poco más me acuerdo de esa película, pero conozco pocas mejores definiciones de héroe y creo que por eso hay que levantarse de la cama cada día, pero a las 7.

El grito Eduard Munch

El grito Eduard Munch, uno de esos cuadros que no se explican

Un ejercicio mental extremo es imaginar el infinito, la ausencia de limites supera nuestra capacidad mental. El infinito sobrepasa la frontera del entendimiento, sobrepasa al mismo concepto de frontera ya que sin límite no hay frontera, pero aun es más extremo imaginar la no existencia, el simple hecho de imaginar implica estar vivo. ¿Como es no estar?, la propia pregunta está mal formulada, en la muerte no se conjuga el verbo ser………

Cuando era pequeño pensaba en la muerte como un estado imposible, horrible, no por el castigo eterno o infinito y la existencia del infierno, si, yo aun oí nombrar el infierno, si no por la ausencia absoluta, el no ser. Ahora estoy pensado, existo, ¿como es el no existir?, el no existir no tiene como, en el no existir no hay nada ni siquiera es posible ser consciente de no existir. Me recuerdo algunas veces con la cabeza debajo de las sábanas, lo más a oscuras posible y aguantando la respiración, intentando estar muerto durante un instante, era imposible, era consciente de que intentaba dejar de respirar, en el caso de estar muerto simplemente no podría ser consciente.

Ante el horrible pensamiento de la no existencia, del no pensamiento, solo me quedaba el negarlo, no era una negación forzada, era una negación lógica, no era posible no existir, si noexistías ¿donde estabas?, ¿que hacías?. El mundo comenzó cuando yo nací y yo no moriría nunca. Un día mi madre me contó que un anciano de la calle había muerto, para mi no había muerto una persona, había muerto un personaje de mi mundo, una especie de figurante de mi historia que salia del escenario, en realidad el resto de la gente no existían de verdad.

A medida que pasó el tiempo, fui comprendiendo que yo era como el resto de la gente, estaba hecho de lo mismo. El resto se moría y si yo era como el resto lo mas terrible, yo también moriría.

Cartel forbidden planet

Cartel forbidden planet

Tengo pendiente un rediseño del blog, pero mientras tanto he añadido como cabecera una imagen de la película el planeta prohibido.

Mi primer contacto con la película fue un libro sobre la guerra de las galaxias, en el se daba un repaso a los robots mas famosos de la ciencia ficción y una de ellos era robby, me encantó ese robot redondeado y mudo mezcla de muñeco michelin y de juguete de cuerda gigante.

En una edad difusa, creo que era la postadolescencia, trabajaba de porteador blanco, aun no había emigrantes, en una tienda de electrodomésticos que tenia un videoclub en el sótano, la ubicación del videoclub daba una sensación de clandestinidad al acto de buscar una película. Allí y de manera también clandestina, asomaba el lomo de el planeta prohibido, dentro de esa carátula erótico-tecnológica se encuentra una de las joyas de la ciencia ficción. Como el resto de las películas de la época era un poco naif en las formas y en la narración pero tenia de todo.

  • Un mundo solitario, donde nunca pasa nada y el tiempo se estira.
  • Un científico viudo, idealista, en el mundo donde nada contradice su visión del universo.
  • La hija huérfana del científico un ser inocente e irreal pero sexuado.
  • Una civilización extinguida y como todas las civilizaciones extinguidas, mucho mejor que la nuestra.
  • Unos exploradores marciales, torpes, ambiciosos y faltos de sentido estético.
  • Un robot bueno, como los buenos robots.
  • Un monstruo.
  • Un nuevo problema.
  • Una vieja solución.

No contaré la película pero siempre que la veo entro en un estado melancólico, será por el tono artificioso del color de las películas de los 50, o por las secuencias de un mundo  perdido y más sabio, o por que me recuerda a un capitulo de crónicas marcianas, o por que yo desasearía haber descubierto un planeta prohibido, o por que me acuerdo de la primera vez que la vi solo y estirado sobre un sofá de sky en mi postadolescencia.