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Barcelona y el mar desde un terrado del carmel

Barcelona y el mar desde un terrado del carmel

El acto cotidiano y continuo de vivir, el mecanismo que nos hace seguir la inercia de el acto iniciado, no nos impide mirar pero si ver que hay alrededor. Subí al terrado a colgar la ropa, subí a finalizar una obligación más de la larga lista de obligaciones de la vida ordenada y cuando colgaba la primera prenda y la prendía al tendedero con la primera pinza miré al lado y vi Barcelona y tras Barcelona el mar y la montaña, no sería sorprendente si no fuera por la extraña nitidez del paisaje y por la luz que hacia visible y clara la ciudad.

EL carmel de barcelona y al fondo las montañas

EL carmel de barcelona y al fondo las montañas

Alguna vez me sorprende la luz, sobretodo en primavera o en otoño, la forma en la que cae la luz me acerca a lo que debía sentir algunos pintores, los pintores pintan luz. La belleza simple e inesperada es un regalo que nos reconcilia con el acto automático de vivir.

Pero muchos miran y pocos ven, la misma luz que me admiró acompañaba la discusión descarnada de un matrimonio que en otra época imagino mucho más amables y cuidados. Y pensé que bajo esa luz, alguien ama, alguien viola, alguien se sincera, otro miente, uno nace, otro muere y algunos tienden la ropa.

Cartel de la película los últimos golpes del torete

El torete un de los quinquis más famosos

Si alguien vive o viaja a Barcelona durante estos días puede ir a visitar en el CCCB la exposición quinquis de los 80.

Tuve la suerte o la desgracia de vivir la época dorada de los quinquis en mi barrio de toda la vida el carmel. A principios del siglo XX este barrio era la zona de veraneo de algunas familias de la burguesía barcelonesa, prueba de ello es que en el se encuentra el parc guell, parque que inicialmente se pensó como zona residencial, en la calle de Mare de deu del coll podemos encontrar varias casas modernistas una de ellas construida por uno de los colaboradores de Gaudí y uno grandes arquitectos del modernismo catalán, Josep María Jujol, los mosaicos de los bancos del parque güell también son creación suya. Barcelona gracias al crecimiento económico se fue expandiendo y por lo tanto acabo llegando a estas montañas, en esta zona imposible se fueron construyendo chabolas, casas de ladrillo construidas por los emigrantes andaluces, gallegos, extremeños y el barrio se empezó a asemejar a un barrio latinoamericano una zona donde se podía encontrar riqueza y pobreza extrema. Ahuyentados por los recién venidos los pocos acomodados se fueron retirando y el carmelo se transformó en un barrio obrero y de emigrantes. Aquellos primeros años de ocupación de la montaña se narran magistralmente en “Últimas tardes con teresa” la maravillosa novela de Juan Marsé, nombre que se ha dado también a la biblioteca del barrio, un oasis en medio del avispero de edificios. En la novela de Marsé “el pijoparte” es el embrión de lo que más tarde seria el quinqui, un recién llegado que se quiere hacer un sitio y jugar con los grandes, este juego suele acabar mal en la myoria de los casos ya que para llegar se utilizan atajos que resultan peligrosos.

El carmelo no fue el único barrio obrero de novísima creación, también eran famosos, San Cosme, la mina, el campo de la bota y en Madrid, Vallecas, carabanchel, etc.  En esta época y en esas zonas se dieron dos nuevos factores, la desestructuración de algunas familias que llegaron desechas y exhaustas de la emigración y la llegada a un nuevo lugar y la entrada de las nuevas drogas como la heroína y el hachís, esta mezcla fue el caldo de cultivo de una nueva juventud ya con un sato cultural muy grande respecto a sus padres y poco respeto por ellos. A partir de esta nueva juventud surgió un moda y una forma de hablar que era genuina y distintiva de estos nuevos barrios, también surgió lo que quizás fue el último movimiento musical autóctono, la rumba-poplolailo, o música manola. Paralelamente y como punta de lanza de esos barrios novísimos surgieron lo que se llamaron los quinquis, delincuentes precoces y aficionados al vivir deprisa y morir jóvenes, algo que se se sigue dando aunque de manera más extrema en algunas bandas juveniles latinas.
La singularidad de esta forma de cultura de vida ya se ha perdido y la forma de vivir de estos barrios varia muy poco de la que se puede encontrar en un barrio de París, Nueva York, Madrid o Los Ángeles.

Portada del disco hasta aquí hemos llegado de los chichos

Portada del disco hasta aquí hemos llegado de los chichos

Durante algunos posts tratare de la forma de vida, la música, los mitos y la muerte de este tipo de vida ya casi extinguida.